La violencia de género es una problemática que angustia a la sociedad, una realidad latente a nivel mundial que requiere de medidas que resguarden a la víctima. En Salta, a esta altura del año, se superó la cantidad de víctimas de 2025.
La fiscal penal de Violencia Familiar y de Género, Verónica Simesen, dijo en La Mañana de Radio Lup 94.7 SALTA que la violencia de género es una realidad innegable.
La violencia extrema se evidencia en el caso de La Silleta con la muerte de una mujer tras recibir 40 puñaladas por parte de su agresor: “Si eso no es violencia extrema, no sé de qué forma podemos hacer entender que la violencia existe, que es real”.
La fiscal señaló la importancia de la educación y del entendimiento que se trata de una problemática interseccional que afecta sin importar distinción ya sea de clase social, y de la independencia o no de la víctima.
Una relación previa en un contexto de violencia configura la violencia hacia la mujer, y si bien pareciera que existe una gran cantidad de denuncias, no es tan alto, no porque no exista sino porque se naturaliza: “(…) muchas veces hasta que una mujer se anima a denunciar transcurren muchos hechos de violencia hasta que capaz hay alguno que es determinante”.
Los casos no varían mucho en cuanto a las causas previas, generalmente se trata de un agresor que mantuvo una relación afectiva con la víctima, un agresor que tuvo conductas previas de violencia que a veces son minimizadas con tendencias a trasladar la culpa hacia la mujer. Aparecen las conductas celotípicas o celos.
“A veces se habla de toxicidad, pero en realidad son conductas celotípicas”.
La violencia económica lleva a una dependencia de la mujer hacia el agresor, sobre todo si tienen hijos en común, llegando incluso las víctimas a pedir la libertad de la persona que está detenida, de su agresor.
Por esto es necesario contar con programas para las víctimas reales que sufrieron violencia, desde acompañamiento y de brindarle la posibilidad de una salida laboral digna que le permita mantener a sus hijos.
“En esta Fiscalía tenemos un ingreso entre 200 y 250 denuncias mensuales”.
El papel de las fuerzas de seguridad
Sobre el accionar de los efectivos policiales en los casos de violencia de género, la fiscal recordó un caso de 10 años cuando era fiscal en General Güemes: “Se dieron medidas cautelares para una mujer que había denunciado que su agresor la iba a matar y el personal policial no puso la consigna y la mató en menos de una hora. Nosotros hicimos la imputación en ese momento a los policías porque había negligencia, no todo el personal policial es negligente sería injusto decir que todos lo son”.
“La realidad también nos dice que no podemos poner un policía en la puerta de cada una de las mujeres que denuncian porque nos quedamos sin fuerzas de seguridad, hay que buscar otros mecanismos”.
Remarcó la importancia de contar con dispositivos electrónicos, teniendo en cuenta también que la presencia de consignas puede ser estigmatizante para la víctima.
La instalación de botones antipánico en los celulares de las víctimas y de un dispositivo agresor serían mecanismo más cómodos, fáciles y baratos para el Estado, pero es necesario realizar un informe de factibilidad sobre el funcionamiento de estos mecanismos y que el personal policial pueda llegar oportunamente.
“Las penas del Código Penal por delitos de violencia hacia la mujer son muy bajas y hay muchas modalidades de violencia que todavía no fueron tipificadas como delitos a pesar que está en la ley nacional de Prevención de la Violencia. Nos falta mucho todavía, hay que tomar las estadísticas porque son reales” finalizó.
