El SMN anticipa cielo despejado y 30 grados para este miércoles; el jueves llegará a 32 y el fin de semana traerá lluvias y un marcado descenso térmico.

La ciudad de Salta amaneció este miércoles con cielo despejado, 10 grados y 100 por ciento de humedad, y se encamina a una máxima de 30: diez más que el martes, cuando el termómetro no pasó de 20 y el sol no apareció en todo el día. El giro cierra el salto térmico de la última semana y, según el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), no rige ninguna alerta meteorológica en la provincia.

El pico llegará este jueves 22, con mínima de 17 y máxima de 32 grados y cielo nublado. El viernes se mantendría cálido, entre 17 y 28, con nubes dispersas, y desde ahí el panorama cambia: para el sábado 24 el pronóstico anticipa lluvias ligeras, con 12 de mínima y apenas 17 de máxima, y el domingo seguiría inestable, entre 10 y 18 grados. En apenas 48 horas, la ciudad perdería unos 15 grados de máxima.

El contraste se advierte en todo el país. El informe del SMN para actividades agropecuarias, difundido el martes, prevé para hoy tormentas localmente fuertes en Formosa, Chaco, Corrientes, Misiones, San Luis y La Pampa, mientras el este de Salta tendrá tiempo inestable y máximas de 33 a 36 grados. En el centro provincial y el Valle de Lerma se esperan entre 27 y 32 grados, con inestabilidad hacia la tarde o la noche.

En el plano climático, el último boletín del SMN sostiene que El Niño continuará durante el trimestre octubre-noviembre-diciembre con una probabilidad del 100 por ciento y en intensificación. La NOAA estima en más del 83 por ciento la chance de que se mantenga entre fuerte y muy fuerte hasta el verano. Para el NOA, el pronóstico trimestral anticipa temperaturas sobre lo normal y lluvias normales o inferiores, aunque en los episodios fuertes el Súper Niño suele concentrar la señal de excesos entre noviembre y febrero.

Para la vida cotidiana, el miércoles y el jueves serán jornadas de ropa liviana, sombra y agua, con amplitudes amplias entre la madrugada y la tarde. El fin de semana, en cambio, vuelven el abrigo y el paraguas: las lluvias previstas para el sábado y el domingo pueden complicar las actividades al aire libre y el tránsito en los accesos a la ciudad. En el campo, el calor y la humedad de estos días aceleran el desarrollo de los cultivos, pero también favorecen la proliferación de mosquitos.

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